Pienso que es muy importante que todos los mexicanos recordemos el Bicentenario pero no como lo hicieron nuestras autoridades.
Los cientos de millones de pesos que tiraron debieron de utilizarse en obras públicas que evitaran los desastres naturales que están padeciendo el sur de nuestro País, principalmente, en apoyar a nuestras zonas indígenas que no son pocas, donde viven más de 12 millones de mexicanos en condiciones de sobrevivencia.
Si en obras que duren y resuelvan problemas de nuestros pueblos, ciudades, en invertir en educación, principalmente en las públicas, en seguridad que es el dolor de cabeza mayor que tenemos hoy en día, en salud, en infraestructura, etc…
Apoyar a programas sociales, como la atención a los niños de la calle, a los fármaco dependientes, a los que padecen el sida, obras en beneficio social en todos los Estados de la República.
Pan y circo no es la mejor manera de recordar a los que nos dieron con su vida libertad y patria.
Cómo olvidar que hay 50 millones de mexicanos que viven en la pobreza, otros que se van de su País, otros que encuentran el camino equivocado de la delincuencia, no, así no podemos celebrar nuestro Bicentenario. Sino en generar empleos para millones de mexicanos, fundamentalmente, para los jóvenes que no ven ni un presente, ni un futuro.
Y en sacar a este país de la guerra y la delincuencia.
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